Situada en el municipio asturiano de San Román, el descubrimiento científico de las figuras de La Peña de Candamo se produjo en 1914, aunque su existencia se conocía desde finales del siglo XIX. La cueva permaneció abierta hasta 1980 y las imágenes resultaron muy dañadas. Tras un período de cierre, las visitas son limitadas desde 1994.

Forma parte del conjunto de cuevas de la parte baja del río Nalón, marca la frontera occidental de las cuevas con arte rupestre. En ella no hay casi restos de ocupación, pero sí en una pequeña covacha que hay cerca, tal vez sus habitantes ejecutaron las expresiones artísticas de La Peña, esta teoría subrayaría su carácter de “santuario”.
Tiene un desarrollo de unos 60 metros y una gran altura, las figuras se reparten por diferentes espacios. Se alternan pinturas y grabados, parece que se hicieron en un largo espacio de tiempo, puesto que se han obtenido dataciones que van desde el Gravetiense hasta finales del Magdaleniense (22.590-10.870 años). Un desprendimiento de rocas selló la entrada original en el Magdaleniense.
Entre las figuras hay diferentes signos, uros, bisontes, cabras, una posible foca, caballos y ciervos, muchos de una gran calidad.
Destacan entre las figuras dos, un caballo polícromo que se ha convertido en el emblema de la cueva, ejecutado con gran maestría, rompieron elementos naturales de la cueva para completarlo.
La segunda figura destacada es un ciervo que aparece cruzado por seis líneas, puede tratarse de lanzas o flechas y la cabeza del animal aparece mirando hacia atrás y con la boca abierta, como si estuviera bramando por el dolor de las heridas.
La UNESCO declaró el arte rupestre de La Peña como Patrimonio de la Humanidad en julio de 2008, bajo la denominación de La cueva de Altamira y el Arte Rupestre Paleolítico de la Cornisa Cantábrica.

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