Las primeras obras de arte atribuidas al ser humano aparecen en el Paleolítico Superior, esas expresiones están íntimamente ligadas al humano Homo sapiens-sapiens o Cro-Magnon, surgido hace unos 35.000 años, se trata en principio de actos realizados con un objetivo meramente estético, no tienen ninguna influencia directa sobre la funcionalidad del objeto o superficie en la que se ha representado.

Cuando hablamos del arte prehistórico o arte paleolítico, muchas veces pensamos en obras de arte realizadas por las personas en las paredes de profundas cavernas, el arte rupestre, pero también existen soportes más desconocidos, se trata del arte mueble, representaciones realizadas sobre una superficie transportable por una persona de complexión mediana.
Tanto en el arte mueble como en el arte rupestre, los artistas del Paleolítico Superior trataron tres tipos principales de temática, por un lado están las figuras de animales o los zoomorfos, por otro las figuras humanas o los antropomorfos, por último, los signos o los ideomorfos, estos últimos son los más numerosos y diversos, pero también los más complicados de interpretar.
Se considera como un tema ideomorfo o signo cualquier forma geométrica o abstracta sin una conexión posible con un sujeto real. La propia amplitud de esta definición hace que su investigación sea un tema muy complejo, puesto que hay que interpretar como signo cualquier trazo realizado sobre una superficie con un objetivo puramente estético.
La presencia de signos es infinita en el ámbito del arte mueble, son muy habituales las rayas, los signos geométricos como triángulos, cuadrados o círculos, las abstracciones o las grafías, algunas veces los signos aparecen solos, aislados o ligados a otros signos, en otros casos en cambio, se pueden ver ligados a figuras de animales.
Estos signos se han agrupado en dos categorías principales, por un lado están las formas básicas, son sobre todo puntos y rayas rectas y curvas, por el otro tenemos formas planas o cerradas, son sobre todo variantes de triángulos y cuadrados, y círculos. Muchas veces los signos se ven formando diferentes composiciones, otorgándole un aspecto más elaborado, es habitual marcar un ritmo en la composición a través de la repetición, alineación y alternancia de signos.
Es muy complicado definir el objetivo para el que fueron creadas muchas de las piezas clasificadas como objetos de arte mueble, eso complica todavía más la interpretación de los signos que aparecen en ese tipo de piezas.
Los signos también son muy frecuentes también en el arte rupestre, cuantitativamente, los ideomorfos son el tipo de representación más repetido, se han elaborado diversas teorías para su interpretación, pero todas presentan notables problemas y es muy complicado construir una explicación global.
Tradicionalmente, cada tipo de signo se ha identificado como un fenómeno acotado a ámbitos cronológicos y geográficos muy concretos, debido a la abundancia de casos concretos, resulta muy complicado la construcción de un esquema general, pero puede funcionar como un buen marcador de la época cronológica de las representaciones de arte rupestre.
En el arte rupestre, se ve una distribución regional de los tipos de signos, por ese motivo, esas marcas se consideran como indicadores étnicos, símbolos o señales de pactos o alianzas.
Las figuras clasificadas como ideomorfas aparecen durante todo el Paleolítico Superior y sin interrupción, se pueden ver en todas las regiones y se han empleado todas las técnicas artísticas para realizarlas, aunque su distribución sea variable.
Los temas ideomorfos o signos son los que más se han representado en el arte rupestre, pero son tremendamente diversos, por ese motivo, resulta imposible realizar una clasificación global sobre ellos, aunque ofrece una buena oportunidad para realizar clasificaciones geográficas y cronológicas bastante exactas.

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