La cueva de Villars o la cueva de Cluzeau se encuentra en el norte del departamento de Dordoña, en la comuna de Villars, cerca de Brantome, en una zona marcada por el arroyo Roisseau de l’Etang-Rompu. Se trata de una de las cuevas más largas de la región de Perigord, con alrededor de 13 kilómetros de galerías, hoy en día la gente puede visitar unos 600 metros de las mismas.

Detalle de una de las imágenes de Villars

La cueva está formada por pequeñas salas unidas por galerías, se pueden ver espectaculares formaciones geológicas y muchas paredes aparecen cubiertas de calcita.

La cavidad fue descubierta en 1953, las figuras se encontraron en 1958 a bastante profundidad en la cueva, algunas de ellas cubiertas por una capa de calcita. Está abierta al público desde 1959.

En esta zona se han descubierto restos de ocupación humana desde hace unos 19.000 años, vivían allí grupos cazadores-recolectores del final del Paleolítico Superior. La presencia del oso también es importante, puesto que se ven sus zarpazos en parte del techo de las galerías.

Detalle del pequeño caballo azul de Villars

Hay unas 50 figuras, no superan los 50 centímetros de tamaños, están hechas con óxido de manganeso mezclado con algún aglutinante. También hay algunos puntos rojos pintados con ocre, así como algunos signos grabados.

Figura de bisonte en la cueva de Villars

Predominan las representaciones de animales, aparecen sobre todo caballos, también se encuentran bisontes e íbices. También aparecen una representación humana, puntos rojos y signos geométricos abstractos.

Es muy conocido su “pequeño caballo azul”, situado en la “Rotonda de los Caballos” de la cueva, tiene un color azul muy específico, creado al ser cubierto el óxido de manganeso por la concreción de calcita.

Las figuras pueden ser de hace unos 18.000-17.000 años, de finales del Solutrense o principios del Magdaleniense.

Ekainberri

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