En septiembre del 2000, el espeleólogo aficionado Marc Delluc entró en una cueva del pueblo de Le Buisson-de-Cadouin, en el valle del río Bélingou, subsidiaria del Dordoña. Aunque se conocía con anterioridad, grandes bloques de caliza impedían pasar al interior, superado ese obstáculo, cruzó un túnel muy bajo y encontró una cueva con un desarrollo de unos 600 metros.

Entrada de la cueva de Cussac en Le Boisson-de-Cadouin

El suelo de la entrada es irregular por los trabajos de extracción de abono realizados allí. En el interior hay diferentes galerías, con muchos estrechamientos. Las figuras rupestres están en la zona media, en un canal ancho y sinuoso.

Detalle del mamut de la cueva de Cussac

Se han identificado unas 150 representaciones, casi todas grabadas, salvo algunos puntos rojos. Hay muchos bisontes y caballos, así como mamuts, rinocerontes e íbices. Aparecen también animales raros en el arte rupestre, por ejemplo un posible ganso. Una imagen femenina, algunas representaciones sexuales y líneas hechas con las manos o “macarroni” completan el conjunto.

Detalle de la figura de mujer de la cueva de Cussac

Algunas imágenes son muy grandes y aprovechan magistralmente la forma de la roca, están hechos con una línea profunda, ancha y segura.

Pueden ser de hace unos 25.000 años, del Gravetiense. Cussac es imprescindible para completar la perspectiva del arte rupestre en la región de Quercy, viene a completar un panorama coherente que forman las cuevas decoradas de la región entre los ríos Lot y Dordoña.

Pero su principal distintivo son los restos humanos, se han encontrado huesos de Homo sapiens en distintos lugares, individuos de diferentes sexos y edades. Las dataciones de algunos huesos coinciden con la cronología de las figuras, por lo que se ha planteado que el arte rupestre esté ligado a rituales funerarios.

Son hallazgos muy raros en Europa, más aún para la época Gravetiense, puede ser el inicio de una nueva línea de investigación.

 

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